Litigando se entiende la gente II

Siguiendo la estela del artículo de ayer y basándome en el estudio de la Asocación Cofayme (Córdoba, Familia y Mediación) he llegado a las conclusiones que expreso a continuación.

Dicho estudio se elabora sobre un total de 115 parejas separadas o divorciadas en el período 2000-2009. El 80% de las parejas declaró que los acuerdos a los que llegaron en el convenio regulador no les había facilitado el proceso de divorcio, es decir, el día después a obtener la sentencia y comenzar a construir la nueva vida "familiar" en torno a sus hijos y su ex-pareja. El estudio estima que el 70% de las parejas acudieron de nuevo al Juzgado al año de haber obtenido la resolución para instar el procedimiento judicial de modificación de medidas, ya que las estipulaciones del convenio regulador respecto a la guardia y custodia de los hijos menores "dificultaba enormemente las relaciones de uno o ambos progenitores con sus hijos".

Con estos datos en la mano está claro que en nuestro papel de abogados y de colaboradores con la Administración de Justicia debemos ser conscientes en el momento de redactar los convenios reguladores de las necesidades de nuestros clientes, ya que estamos influyendo en el devenir de su futuro de una forma importante, pues le estamos dando forma jurídica a sus voluntades. En este punto, deberíamos adquirir la mentalidad de un arquitecto, la primera preocupación del cual no es otra que la solidez de su proyecto; nuestra principal preocupación debiera ser la solidez de los acuerdos a los que se han llegado y para ello será necesario tener en cuenta las necesidades y posibilidades de ambos ex-cónyuges y una mentalidad ganar-ganar, donde valoremos de forma muy positiva las ventajas de llegar a un acuerdo. Aquí entra en juego nuestro papel didáctico, haciéndole entender al cliente las importantes ventajas de llegar a un acuerdo.

Soy consciente de la dificultad de prever todas y cada una de las situaciones que se puedan dar durante la vida, tanto la del menor como la de los progenitores, pero debemos ser exhaustivos y precisos en la redacción de las cláusulas del convenio porque de esta forma evitaremos problemas en el futuro. Como ejemplo; en el mismo estudio se destaca que aquellas familias que optaron por un régimen de visitas amplio, llegando en algunos casos a la "cuasi custodia compartida", existían menores niveles de incumplimiento en el pago de las pensiones alimenticias a los hijos, según el estudio: "el cónyuge no custodio puede constatar y tener presente en primera persona las necesidades de los hijos a los que ve con frecuencia".

Si realizamos un buen trabajo de escucha activa de ambas partes, atendiendo y comprendiendo sus necesidades y tratando de acogerlas en la letra del convenio regulador de forma satisfactoria para ambos ex-cónyuges, contribuiremos a la pacificación del nuevo entorno familiar, objetivo que sin duda es muy positivo, especialmente, si tenemos en cuenta el interés superior del menor, para el que una buena relación (o al menos una relación ausente de conflictos) entre sus progenitores le hará llevar mejor la nueva situación familiar.

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Información del autor

Especialista en negociación y Derecho Matrimonial
Barcelona (Calella)
2825 puntos