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La expulsión de los moriscos de España | abogae.com

La expulsión de los moriscos de España

El origen de los llamados moriscos y la «Expulsión» es el término empleado por los historiadores para expresar la ejecución de la orden real de 1609: La palabra «expulsión» refuerza el concepto de «destierro», de lanzar fuera de su tierra, y de «exilio», instalación en un lugar alejado de ella”. El 9 de abril de 1609, Felipe III de España decretó la expulsión de los moriscos (expulsión que no se lleva a cabo hasta el año 1616), descendientes de la población de religión musulmana convertida al cristianismo por la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. La decisión de expulsar a los moriscos vino determinada por varias causas entre ellas, el intento de acabar con el pensamiento crítico que hacía tiempo corría por Europa sobre la discutible cristiandad de España por la permanencia de algunas minorías religiosas. Con esta decisión se acababa con el proceso homogeneizador que había comenzado con la expulsión de los judíos y ratificar la cristiandad de los reinos de España. Aunque esta no era la opinión popular que sólo la veía con cierto resentimiento por competencia de recursos y trabajo. Los moriscos o musulmanes convertidos a la religión cristiana, sufrieron una importante marginación, en especial por su cultura particular, que les convertía en blanco de las asechanzas de una población, la cristiana, que siempre les tildó de falsos cristianos. El siglo XVI supuso para el morisco un confinamiento según el cual ninguno de ellos podía acceder al antiguo reino de Granada bajo severísimas penas. La obligación de emplear la lengua castellana, no pudiendo en modo alguno hablar o escribir en árabe, supuso también un importante desarraigo para este sector de la población. De igual modo, la obligación de vestir a la usanza de los cristianos viejos, abandonar las antiguas costumbres y ritos, equivalía a la disolución de una población morisca que, finalmente, terminó siendo expulsados del reino a comienzo del siglo XVII.

La expulsión de los moriscos, es decir, de la minoría musulmana que vivía en España como legado de la España árabe, constituye uno de los temas capitales de la historia de España. La tolerancia religiosa que había caracterizado la Edad Media, expresada por el mozarabismo y el mudejarísmo fue sustituida, con el advenimiento de los tiempos modernos, por la tendencia asimiladora de los Reyes Católicos y de los primeros Austrias. Al fracasar la asimilación ganó cuerpo la idea de la expulsión, decretada por Felipe III en 1609. Desde una perspectiva moral la expulsión de los moriscos fue un acto de barbarie e intransigencia religiosa, modelo de operación política cruel, de actitud al mismo tiempo defensivo e intransigente, y de eficacia burocrática en la ejecución de la voluntad soberana. Aproximadamente, 112.000 personas fueron echados de su país por la sencilla razón de que eran diferentes: hablaban otra lengua, tenían otras costumbres y adoraban al mismo dios de forma distinta, constituyeron una comunidad cultural segregada, reducida y marginada. La pérdida demográfica fue terrible y la repoblación tardó cerca de un siglo en llenar parcialmente aquel vacío. En el orden económico se vio privada la nación de la población más útil, productora y contribuyente.

Por extensión, se denomina también «moriscos» a los que fueron expulsados de España y a sus descendientes, especialmente en el Magreb. La palabra «moro» proviene del latín maurus, que designaba en época romana a los habitantes del Magreb central y occidental actuales (zonas costeras de Marruecos y de casi toda Argelia), las provincias romanas de la Mauritania Tingitana (capital: Tánger, en Marruecos) y Mauritania Caesariensis (capital: Cherchel, en Argelia). Pero las crónicas europeas medievales no suelen llamar «moros» a los musulmanes hasta las invasiones magrebíes en Al-Andalus de las dinastías beréberes de almorávides y almohades, en los siglos XI-XIII. La denominación «moro» pasará a calificar, desde esa época hasta nuestros días, a todo lo «no-cristiano», con cierta agresividad: los «moros y cristianos»; los «moros en la costa»; el niño «moro» o no bautizado, etc. El término «morisco» designa, por tanto, a los individuos de un grupo social muy determinado, en época moderna, para diferenciarlo de otros musulmanes, aunque su etimología ilumina el origen más complejo de esta palabra.

A principios del siglo XVII los moriscos constituían minorías de importancia considerable en Valencia, Aragón y Murcia. En la Corona de Aragón los moriscos constituían un porcentaje apreciable de la población total. Su expulsión supuso una disminución importante de la población activa, y de la mano de obra especializada en esos reinos, generando, al principio, reacciones contrarias a la expulsión. En Valencia, donde los moriscos eran muy abundantes, controlaban la actividad agraria de las comarcas de secano y de algunos regadíos, como los de Játiva y Gandía. A pesar de las protestas la expulsión se cumplió, con graves consecuencias para la economía y la población. Los moriscos (palabra que deriva de moro) fueron los españoles musulmanes bautizados tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de febrero de 1502. En 1491 Boadil, último rey nazarí, capitula ante los Reyes Católicos y negocia la entrega de Granada el 25 de noviembre. Inmediatamente después de la entrada de los Reyes Católicos en Granada comenzaron una labor de conversión por métodos pacíficos.

Durante la primera mitad del siglo XVI hubo cierta tolerancia. La autoridad reprobaba esta fidelidad al Islam que combatía mediante la Inquisición y la toleraba al mismo tiempo, esperando la conversión. Con el motivo del levantamiento de las Alpujarras, los cristianos aprovecharon para afirmar que los musulmanes habían quebrantado el pacto alcanzado en 1491; por ello dictaron la Pragmática de 14 de febrero de 1502, que ordenaba la conversión o expulsión de todos los musulmanes del reino de Granada, exceptuando a los varones de menos de catorce años y las niñas menores de doce, antes de abril del citado año. Esta Pragmática supuso un quebrantamiento de los compromisos firmados por los Reyes Católicos con el rey Boabdil en las Capitulaciones para la entrega de Granada, en las que los vencedores castellanos y aragoneses garantizaban a los musulmanes granadinos la preservación de su lengua, religión y costumbres. En 1566, Felipe II prohibió, aleccionado por Diego de Espinosa, el uso de la lengua árabe, de trajes y ceremonias de origen musulmán. Al tratar de aplicarse este decreto, se produjo la rebelión de la Alpujarra (1568-1571), bajo el mando de ABEN HUMEYA. Dominada la revuelta, los moriscos granadinos fueron deportados hacia La Mancha y Castilla la Vieja. A finales del siglo XVI, la población morisca en los reinos peninsulares ascendía a unas 275.000 personas. En varias ocasiones se pensó en decretar su expulsión, pero la medida se pospuso debido a las presiones de la nobleza aragonesa y valenciana, beneficiados de este régimen de semiesclavitud.

Finalmente, Felipe III decretó la expulsión en 1609. La expulsión se lleva a cabo hasta el año 1616. En esa fecha, termina la existencia de los mudéjares en España pero no de los moriscos, que son expulsados o trasladados. El término morisco se impone de manera absoluta a partir de 1570. Antes existía todo un elenco de denominaciones: cristianos nuevos de moro, cristianos nuevos de morisco, simplemente cristianos nuevos o nuevamente convertidos.

Bibliografía: MÍKEL DE EPALZA. Los moriscos antes y después de la expulsión. Historia de España, enciclopedia WIKIPEDIA, en http://es.wikipedia.org SAINZ GUERRA, Juan. La Evolución del Derecho Penal en España. Pág. 87. Universidad de Jaén 1ª Edición. Marzo 2004. TOMAS Y VALIENTE, Francisco. Manual de Historia del Derecho español. 4º edición Tecnos Madrid 1983. Pág.176 ORTOLÁ TOMÁS, Andrés. Artículo titulado “La expulsión de los moriscos”. Telepolis.com. 1999.

Comentarios

Perdone pero no entiendo que hace un articulo sobre historia en un blog sobre temática legal y de abogados, creo que no tiene ningún sentido a no ser que quiera con ello darle otro sentido que no consiguo descubrir.

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se trata del perfil jurídico del termino expulsión de extranjeros del territorio español dentro de la evolución legislativa que tiene su importancia en la actualidad en el articulo 89 y 108 del código penal español, así como la ley 4/2000. y Reglamento y sus diversas modificaciones, de modo que -aunque no se que dedica Vd- UN JURISTA ignora su historia legislativa no tiene identidad ni capacidad profesional ni cultural alguna. Lamento por la gente que no tiene sentido.

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Comparto totalmente el comentario de Manuel Osorio. El titulo del articulo y el enfoque del mismo es clarmente historico y no juridico. No digo que el articulo no sea interesante, que evidentemente lo es, ademas de que invita al debate, pero no sobre el Derecho Español sino sobre la Historia de España.

Por otro lado, comparar la expulsion de los moriscos con la legislacion de extranjeria actual me parece una barbaridad, que poco favor hace a los marroquies que viven en España, porque que se sepa, ni se han sublevado ni se espera que lo hagan. Ademas, la legislacion de extranjeria esta destinada a todos los extranjeros que viven en España, de los que los marroquies son solo una parte, mientras que la expulsion de los moriscos fue hacia un grupo concreto de la poblacion y ademas por razones de lo mas complejas, que no pueden juzgarse desde una vision del S. XXI.

En la actualidad el trato de España hacia todos extranjeros es inmejorable, a los que se le aplican los principios constitucionales y se les dan los servicios de educacion y sanidad gratuita.

Mi especialidad no es la extranjeria, pero si tengo entendido que las normas son mas estrictas. Las razones son porque economicamente España no tiene ya la capacidad para absorver mas emigrantes, ademas de que las normas de extranjerian dependen en gran medida de los acuerdos de la Union Europea.

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LA EVOLUCION LEGISLATIVA SOBRE LA EXPULSIÓN

Es oportuno expresar mi agradecimiento a los compañeros por darme la oportunidad de aclarar los parámetros y la importancia de los antecedentes históricos legislativos que conduce a conocer el significado y origen de la legislación vigente. Intento muy brevemente tratar de explicar de que se trata el artículo publicado.

En esta ocasión debo señalar que tras la publicación de este artículo recibí enorme cantidad de mensajes y llamadas de distintos sitios solicitando autorización para publicar el contenido de este artículo objeto de crética. Antes de entrar en detalle quiero advertir que el texto no se trata de ningún tipo político ni racismo tampoco tiene ningún otro objeto ni doble sentido como lo que piensan o creen algunos de los compañeros, se trata exclusivamente de aspecto jurídico como se verá a continuación:

El artículo publicado forma parte de un estudio sobre la evolución legislativa como precedentes históricos en la fase anterior a la codificación, cuando no existía ningún Código penal entonces dada la nueva figura de la expulsión de los extranjeros por primera vez en los artículo 89 y 108 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal de 1995.

Al respecto cabe preguntarse por su utilidad; ¿para qué sirve?, ¿cuáles son los fines que se persigue alcanzar este articulo? La respuesta es, según TOMAS Y VALIENTE en su manual de Historia del Derecho español 1983 (Págs.34), que la disciplina intenta enseñar la dependencia del Derecho respecto a otros órdenes de la realidad, en qué ha consistido el Derecho y cómo ha cambiado, qué factores lo condicionan y qué ideales, utopías o valores trata de realizar. Conocer todo ello será formativo para quien en el futuro acaso sólo se dedique al Derecho hoy vigente.

Si quiere ser un jurista y no un simple conocedor de las normas vigentes para su mecánica aplicación acrílica, hay que pensar a propósito del Derecho. Si esta Historia del Derecho, escrita no como mera descripción de hechos y datos, sino con voluntad de comprender y de explicar, sugiere ideas, plantea problemas y siembra dudas habrá cumplido su principal propósito.

La historia del derecho penal no se limita solamente a los Códigos Penales, sino a las leyes criminales, que constituía una base fundamenta en la historia de España. La historia no sirve sólo para enseñar en qué ha consistido o cambiado el Derecho sino también, cómo ha sido redactado, por ejemplo la expresión o el término de “expulsión”, un concepto muy amplio y variado, ha sido empleado en España, a lo largo de su historia con distintas formas como “expedición”, “deportación”, “extrañamiento”, “relegación”, “confinamiento”, “destierro”, “exilio”, etc., dependiendo de la época en la que se ha utilizado. Cada término señalaba una clase de pena o medida concreta y conllevaba consigo su propia duración -perpetua o temporal- dependiendo de la clase y clasificación de la pena correspondiente, según la gravedad comprendida en cada una de ellas.
Gracias a la histórica del Derecho puedo afirmar que el contenido del artículo 89 y 108 del vigente Código penal no es una figura de reciente creación, sino, se encuentra su antecedente equivalente a lo largo de las diversas y consecutivas etapas históricas del ordenamiento jurídico español, esto es, se encuentra también regulada en el periodo codificado, habida cuente que dicho origen o antecedente no fue regulado de forma conjunta como está redactado actualmente el artículo 89 del Código Penal.

Según orden de los periodos de la etapa anterior a la codificación, los antecedentes históricos demuestra la existencia de la expulsión no solo a los extranjeros sino también al ciudadano español tal como puede apreciar en los siguientes periodos:
a) Fenicios y cartagineses.-
b) Período romano.-
c) Período visigótico.-
d) Fuero Juzgo.- Protección Jurídica del Extranjero.-
e) Los Mercaderes de Ultra Portos.-
f) Período de la Reconquista.-
g) Legislación Alfonsina y las especialidades forales.-
h) Fuero Real.-
i) Las Partidas.-
j) j) Política de los Reyes y de los Municipios.-
k) k) Pragmática de los Reyes Católicos-,
l) l) La Novísima Recopilación.-
m) La expulsión de los judíos
n) La expulsión de los moriscos

Actualmente, las normas de extranjería NO dependen de las directivas de la UE sino de la legislación española conforme con la soberanía del Estado español. El legislador español tiene el pleno derecho de hacer las leyes en la medida establecida en la Constitución española, tal como desprende de las leyes especiales (son muchísimas) que regula el tema de extranjería, Ley de extranjería, Reglamento, Real Decreto, instrucciones, consultas, ordenes y Circulares… etc. La aplicación de los acuerdos y convenios biliterales se limitan a las partes firmantes y las directivas de UE no son obligatorias.

Un saludo

Dr. Nour Hanzal

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Con despacho en Málaga (Marbella)

Lo que Manuel Osorio y por mi parte hemos llamado la atencion es al respeto por el foro en el que nos encontramos que es juridico y de abogados, pero no para tratar la historia de España, que para eso debe de haber otros foros y blogs. La critica ha sido la de tratar un tema en el foro equivocado, no al articulo.

La ultima ampliacion del articulo sobre la evolucion legislativa de la expulsion ya le va dando un matiz legal al mismo, aunque sea confundiendo una medida como es el destierro que es temporal de la expulsion de moriscos y judios que fue definitiva.

Comparto con el autor del articulo que efectivamente España es un pais soberano y por eso puede aplicar las medidas respecto a los extranjeros que entienda oportuno, que en la actualidad son las adecuadas, respetando los tratados, acuerdos y decisiones suscritos en el seno de la UE y con terceros paises. Como democracia que es este pais, a ningun español o extranjero se le obliga a permanecer en España, aunque si al cumplimiento de la legalidad vigente y el respeto por nuestras costumbres democraticas y cristianas. De la misma forma, tampoco España esta obligada a acoger mas extranjeros de los que los servicios publicos puedan asumir.

Lo que seria mas util para los extrajeros que sufren el drama de tener que emigrar de su pais, no es tanto la critica a las leyes de extranjeria de paises receptores como la critica y el trabajo por mejorar las condiciones de los paises de origen. Marruecos y Argelia son paises tremendamente ricos en recursos naturales y por tanto con claras posibilidades de crecimiento economico y de que sus ciudadanos no tengan la necesidad de emigrar. En lugar de centrar las criticas en los paises que tienen leyes duras de extranjeria, actualmente España, deberia criticarse mas aquello que le falta a estos paises para que sus ciudadanos no tengan la necesidad de emigrar, como por ejemplo instituciones democraticas, una sociedad civil critica o creacion de las condiciones para la creacion de empresas y de una clase media.

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MURMURACIÓN

Creo, a su vez, que no es el lugar adecuado para desviarse del tema que nos ocupa a otros comentarios que carecen de argumento jurídico, tampoco es apropiado plantearse tal comentario en “el foro en el que nos encontramos que es jurídico y de abogados”

Aquí, no se debe criticar la situación nacional, ni las razones que se piden para las Migraciones, puesto que, la Ley no está elaborada a medida para los inmigrantes marroquíes y argelinos, sino a todos los extranjeros, ya que no estamos para legislar ni juzgar sino, generosamente por mi parte, publicar lo que hemos estudiado y trabajado aquí en España a quien lo interesa.

La sana crítica de un profesional ha de ser fundada y argumentada en Derecho lejos de las condiciones sociales, religiosas, o políticas, basada en un principio objetivo razonable sin tener potencial de oculto entre los pliegues de la intolerancia religiosa y sectaria. En fin, el caso no se trata de moros y cristianos sino de la Ley.

Dr. Nour Hanzal

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Me temo que no puede debatirse con usted si utiliza el argumento facil de la "intolerancia religiosa" por advertirle lo inapropiado de su articulo sobre la expulsión de los moriscos en un blog legal o porque usted no comparta los comentarios de otros abogados a dicho articulo.

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Abogado - experto en Inmigración y Extranjeria
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Bienvenidos a Usted y a todos los compañeros y compañeros.
Por supuesto que Usted puede debatirse conmigo, discutir y criticar, pero en base de un espíritu benéfico constructivo no demolido, lo que he comentado fue en respuesta a lo que Vd. apuntó contra mi persona y no sobre el artículo extremo que me senté ofendido.

Otra cuestión que no puede encontrar su explicación ¿porque no hizo ningún comentario en el artículo de la expulsión de los judíos?

Feliz 2011

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Información del autor

Doctor en Derecho. Unv. de Valencia. Asunto Internacional. Extranjería....
valencia (Xativa)
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