EL DERECHO A LA LEGITIMA Y LA CAUTELA SOCINIANA

En el ámbito territorial del Código civil español, derecho común, se puede entender por cautela o clausula Sociniana, aquella disposición testamentaria en virtud de la cual el testador deja a sus hijos una porción hereditaria que excede de la legítima, pero sometida a limitaciones o gravámenes, y si el hijo no se hace cargo de estos o atacaba la última voluntad, debe dejársele reducido a la legítima estricta. Se denomina comúnmente cláusula o cautela Socini o sociniana, también Gualdense ya que se apoya en un dictamen emitido por el jurisconsulto italiano del siglo XVI, Mariano Socini Gualdense, también se denomina cláusula angélica atribuyendo dicha previsión testamentaria a Angelo Ubaldi. Se trata, como queda dicho de que el testador dejando al legitimario una mayor parte de lo que le corresponde en la herencia por legítima estricta, grava lo así dejado con ciertas cargas o limitaciones, advirtiendo que si el legitimario no acepta expresamente dichas cargas o limitaciones perderá lo que se le ha dejado por encima de la legítima estricta. Aun cuando parte de la doctrina ha sostenido que esta cautela supone un artificio en fraude de ley en cuanto elude la norma que establece la intangibilidad cualitativa de la legítima, la doctrina predominante aboga por su validez por su clara utilidad y el hecho de que no se coacciona la libre decisión del legitimario que, en todo caso, puede optar por recibir en plena propiedad la legítima estricta. En este sentido, se incorporó al Código Civil, y así el apartado 3º del artículo 820 dispone que Si la manda consiste en un usufructo o renta vitalicia, cuyo valor se tenga por superior a la parte disponible, los herederos forzosos podrán escoger entre cumplir la disposición testamentaria o entregar al legatario la parte de la herencia de que podía disponer libremente el testador, lo que supone la reducción de su porción hereditaria a la legítima.

En el ámbito doctrinal, para Roca Sastre la cautela Socini o Gualdense es una cláusula lícita ya que el legislador no se entromete en la libre opción del legitimario. En el mismo sentido Vallet de Goytisolo considera que si al testador no le es lícito gravar la legítima del hijo, en cambio no es ilícito que el hijo acepte cualquier gravamen sobre su legítima. Puig Brutau también considera que esta clausula es completamente admisible. El Tribunal Supremo aceptó su validez en sentencia de 12 de diciembre de 1958. Tal cláusula ha sido entendida por la Jurisprudencia (STS 3-12-2001 y 7-07-2003), como una opción que el testador confiere al legitimario, quien puede elegir entre dos alternativas, o cumplir la disposición a cambio de una mayor participación en la herencia, o bien recibir su legítima con arreglo a la ley sin esa participación, lo que equivale a no cumplirla.

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Información del autor

Abogado con dilatada experiencia en temas civiles y mercantiles
zaragoza (Zaragoza)
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