DE LAS RELACIONES PERSONALES DEL HIJO CON SUS ABUELOS.

Existe una creencia errónea de nosotros, los padres, respecto de nuestros hijos. Pensamos que son “nuestros” y que, por tanto, toda su educación, formación, higiene, desarrollo... en definitiva, toda su trayectoria vital, nos la deben a nosotros... y exclusivamente a nosotros, y que no tienen porqué relacionarse, en principio, con nadie más; y ello es así, hasta el punto que nos creemos con el derecho de decidir libremente con quien deben y con quién no deben comunicarse, olvidándonos de sus intereses reales, como menores faltos aún de un desarrollo de su personalidad, llegando en casos extremos a desatender el pronunciamiento judicial en sentencias recaídas en procedimientos matrimoniales en cuanto a régimen de visitas establecido para nuestros hijos respecto del cónyuge no custodio.

En el caso que tratamos a continuación, nos centraremos en otra relación, más allá de la estrictamente paterno-filial. Nos referimos a aquella relación de parentesco que se da entre nuestros hijos y nuestros padres (sus abuelos).

El Art. 160 de nuestro Código Civil en su apartado 2º y 3º fue redactado por Ley 42/2003 de 21 de noviembre, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos (<>), vigente desde el 23 de noviembre de 2003, recoge en estos apartados, el fundamento y base de la relación que comentamos:

Art. 160 (pfo. 2º) Cc:

“No podrán impedirse sin justa causa las relaciones personales del hijo con sus abuelos y otros parientes allegados.”

Art. 160 (pfo 3º) Cc.:

“En caso de oposición, el juez, a petición del menor, abuelos, parientes o allegados, resolverá atendidas las circunstancias. Especialmente deberá asegurar que las medidas que se puedan fijar para favorecer las relaciones entre abuelos y nietos, no faculten la infracción de las resoluciones judiciales que restrinjan o suspendan las relaciones de los menores con alguno de sus progenitores”.

Es decir, la Ley prevé el caso en que los cónyuges en disputa se olviden de sus hijos, y de que las relaciones afectivas más cercanas a los mismos suponen un apoyo fundamental para su desarrollo psicológico. Así pues, no sólo se habla de abuelos, también se habla de parientes o allegados. Evidentemente la cobertura que este artículo otorga a “los abuelos” lo hace siempre y cuando dicho régimen de relaciones no afecten negativamente a las relaciones que deben existir en primer término entre los hijos y sus padres.

Es curioso cómo el legislador antepone la posible petición inicial “del menor” en el artículo comentado, al de los familiares con quien ha de relacionarse, pues preferente es su interés que prevalece sobre los parientes con los que se relaciona.

No cabe duda de que el Legislador se ha querido acordar (eso sí, vagamente), de estos familiares tan cercanos y a la vez tan olvidados en los procesos de separación y/o divorcio que son los abuelos.

En cuanto a la forma en que se plasma esta relación y en palabras de Angeles Leticia Morales Moreno(1) “lo normal es que se establezca esta relación durante un fin de semana en el mes que le corresponde estar con el padre, si se trata de los abuelos paternos, y en el mes que le corresponda estar con su madre, si se trata de los abuelos maternos”. Aunque ello no es regla fija que haya de seguirse.

Como casi todo en esta vida, ello se puede establecer de mutuo acuerdo... o bien de forma contenciosa.

De establecerse de muto acuerdo, no cabe duda que, no sólo como pacto de las partes, sino como pacto que redunda en el interés superior del menor y de su desarrollo como persona, el Juez homologará dicho acuerdo (siempre que no sea dañoso para los hijos o gravemente perjudicial para una de las partes), y por tanto, a él, quedarán sujeto las partes implicadas, a él y a su cumplimiento.

Así queda establecido en el Art. 90 Cc (antepenúltimo párrafo):

“Los acuerdos de los cónyuges, adoptados para regular las consecuencias de nulidad, separación o divorcio serán aprobados por el juez, salvo si son dañosos para los hijos o gravemente perjudiciales para uno de los cónyuges Amén de poder ser establecidos en la forma ya mencionada anteriormente, procesalmente, se pueden hacer efectivos tales derechos a través del cauce del un juicio verbal (Art. 250.1.12ª) con las especialidades propias del Libro IV de la LEC.

Por lo demás, y en cuanto a la Jurisprudencia del Tribunal Supremo (2) ésta tiene declarado, entre otras manifestaciones:

“a) Que las relaciones entre el padre y los parientes de su mujer no deben influir en la concesión del régimen de visitas (S. 20 de septiembre de 2002, núm. 858 ).

b) «Los abuelos ocupan una situación respecto de los nietos de carácter singular y, sin perjuicio de tener en cuenta las circunstancias específicas del supuesto que determinan que aquélla pueda presentarse con múltiples aspectos y matices, en principio no cabe reducir la relación personal a un mero contacto durante un breve tiempo como pretende la parte recurrente, y nada impide que pueda comprender "pernoctar en casa o pasar una temporada con los mismos"..., sin que en absoluto se perturbe el ejercicio de la patria potestad con el establecimiento de breves periodos regulares de convivencia de los nietos con los abuelos» (S. 28 de junio de 2004, núm. 632 ).

c) Rige en la materia un criterio de evidente flexibilidad en orden a que el Juez pueda emitir un juicio prudente y ponderado, en atención a las particularidades del caso, el cual deberá tener siempre como guía fundamental el interés superior del menor (S. 28 de junio de 2004 ), (...), por otro lado no cabe desconocer el legítimo derecho de los abuelos a tener un estrecho contacto personal con quien les une una relación de parentesco tan próximo que justifica un especial afecto. Y todo ello debe entenderse sin perjuicio de tomar en cuenta la voluntad del menor que deberá ser oído al respecto, (...)”

Victoriano León Abogado

(También pueden descargar la versión en PDF en:http://www.leoncortesyasociados.com/articulos_publicados.html)

Notas:

(1)GONZÁLEZ POVEDA, Pedro (Coord.); GONZÁLEZ VICENTE, Pilar (Coord.). Tratado Derecho de Familia. Aspectos sustantivos y procesales. Adaptado a las Leyes 13/2005 y 15/2005, Pozuelo de Alarcón (Madrid), 2005, pag. 1033.

(2) STS 27 de Julio de 2009. http://www.tirantonline.com (TOL 1.594.293).

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Victoriano León Cortes- Especialista Dº Familia - info@...
Málaga (Vélez-Málaga)
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